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Mi primera vez: así descubría Fito & Fitipaldis

1997, septiembre. De aquellas, yo seguía escribiendo en El Tubo, algo que hice hasta que desapareció la publicación. Un buen día fui a Bilbo para entrevistar a Platero y Tú por la publicación de 7, su séptimo trabajo; y  en uno de los lances del juego, tras comentar Iñaki Antón algunas jugadas también relacionadas con Extremoduro (pocas semanas antes había terminado en Donostia la gira de los de Roberto Iniesta y había comenzado la de Platero y Tú, compartiendo ambos grupos cartel y guitarrista), salió a relucir un nuevo nombre, Los Fitipaldis, siendo posiblemente en esa entrevista la primera vez que se publicó: “los cuatro hemos hecho algo a raíz del parón de Platero… Tenía unas canciones, vi que había tres meses pa´ vacilar y monté un rollo de amigos”, comentó el bueno de Fito sin ser consciente, o sí, de que estaba en puertas de un cambio. Sea por lo que fuere, en cuestión de poco tiempo Fito pasaría de cantar “Pero hoy no nos queda ilusión / y los sueños se pudren” (Si miro a las nubes, de 7) a entonar, acompañado por Roberto Iniesta a la voz, que estaba muy bien en su nube azul, Trozos de cristal. Fito & Fitipaldis. Pronto, muy pronto Gorka Limotxo se echaría a un lado y cedería su espacio a un soldadito marinero que le abriría todas las puertas a Fito. Que le llevaría al mejor de los puertos. 

La verdad es que en lo referente a mi ‘carrera’ de escribiente de rock & roll no me podía quejar, haciendo esos años entrevistas tan especiales para mí como la hecha en 1996 a Iñaki Antón como miembro de Extremoduro (marzo, tal vez la primera que hizo como integrante de dicha banda, sin que ni él ni yo supiéramos que era la primera), la realizada a él y a Robe en 1998 con motivo de la publicación de Canciones prohibidas o, ya en 1999, la que hice a las dos semanas o así de conocerles a otros grandes, los Marea.

Estuve en el concierto de Anoeta de Platero y Tú y Extremoduro, de estructura similar a la de los ofrecidos por las dos bandas juntas y revueltas en 1996. Sobre el escenario Iñaki era el hombre a una guitarra pegado, tal y como lo hubiera definido Francisco de Quevedo… El bolo, último de la gira de Extremo y primero de la de Platero (así concebidas las giras para que ‘Uoho’ pudiera grabar con unos mientras giraba con los otros), comenzó con una primera hora de Platero y Tú, sonando a continuación Jesucristo García y recogiendo el testigo así Extremoduro. A la hora, retornaron los primeros, haciendo lo propio a la media o así los segundos… Finalmente, la cosa acabó en orgía, con las dos bandas haciéndoselo al alimón como traca final hasta quedar rematado el polvo con Ama, ama, ama y ensancha el alma

Un año más tarde, el sueño ‘fitipaldi’ del soñador que siempre fue Fito comenzaría a materializarse con la publicación de un disco, A puerta cerrada, álbum concebido a corazón abierto que rebosaba intimidad, complicidad y desnudez por todos sus cortes, descolocando a propios y extraños tanto con la música como con las letras de las canciones: sin duda el contacto casi diario con la lucidez de Robe y el haber comenzado ya el trato con Manolillo Chinato estaban haciendo su trabajo. Con el paso del tiempo Fito acabaría siendo uno de los tres puntales sobre los que se erigiría el proyecto Extrechinato y Tú, que ya se estaba fraguando. ¿Cual fue el primer paso que le llevó a ello?

1996. Tras dar Platero y Tú y Extremoduro el último concierto de la que había sido la gira del año (sábado 10 de noviembre, Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid), encontrándose Fito de madrugada en su habitación, entró Robe con una especie de contrato redactado en un folio, y le pidió que lo firmara. “Fito, echa aquí una firma”, y Fito, a cambio de que le dejara dormir, sin ver de qué se trataba lo firmó. Sin comerlo ni beberlo se había comprometido a participar en la grabación de un próximo disco basado en la poesía de Manolo Chinato. Qué suerte tuvimos.

A puerta cerrada sorprendió por su sencillez, destilando un rock & roll de trago fácil pese a la variedad de los ingredientes utilizados en el cóctel: blues, rockabilly, swing, charlestón… Sin dejar de lado guiños hasta al flamenco, quedando plasmado lo dicho en un surtido de canciones como Rojitas las orejas, Barra americana, ¡Qué divertido!Mirando al cielo, Ojos de serpiente… más que perfectas para volver a ser persona las mañanas de resaca o para resucitar las tardes de domingo. O como Quiero beber hasta perder el control, versión de Los Secretos hecha con Enrique Urquijo aún en vida que, personalmente, me llevaba a canciones de 7 como Al cantar o Qué larga es la noche: aunque aún disfrutaríamos de otro disco más de Platero y TúCorreos, a la vista del alma de las canciones de A puerta cerrada, claramente podríamos afirmar que esas dos canciones apuntadas, Al cantar o Qué larga es la noche, son de transición. 

Recuperando el espíritu de aquella gira de 1996, 1999 vio la salida de gira de los extremeños con Fito como encargado de abrir los conciertos, comenzando el tour en Pamplona el 20 de marzo (“deja que llegue / la primavera”…) y pasando por Donostia nuevamente en septiembre. Se cuenta, se dice, que en el habitual ambiente de compadreo reinante entre Robe y Fito, el primero le dijo al segundo que quería salir de gira, a ver si sabía de algún grupo que tuviera algún cantante peor que él. “No me jodas”, respondió el de Bilbo… Ya en los conciertos, tras la actuación de Fito & Fitipaldis, se producía el cambio de bandas sin que la música dejase de sonar. El cambio tenía lugar cuando terminaba Mientras tanto, versión de Leño que se incluiría años después en Los sueños locos. Nada más concluir la canción, bajo los primeros acordes de Salir (banderín de enganche de Extremoduro de aquel año), giraba 180 grados la tarima redonda sobre la que reposaban dos baterías,  plantándose como por arte de magia el baterista de Extremoduro ante los estupefactos ojos de los presentes e incorporándose acto seguido al escenario los músicos y Robe de cara al comienzo propiamente dicho de la canción. Así, con Platero y Tú en el dique seco nuevamente e Iñaki enfrascado al cien por cien en Extremoduro, todo quedaba en casa, yendo Fito también de gira y pudiendo disfrutar además de grandes minutos de oro, como los que vivía al salir al escenario para cantar en Golfa

2001, el año de la desaparición fáctica de Platero y Tú, trajo un segundo disco de Fito & Fitipaldis, con el que llevarían a cabo su primera gira de salas antes de que explotara todo: algo que ocurrió en 2004, cuando de manos de un tema titulado Soldadito marinero, segundo single de Lo más lejos, a tu lado, tras años de tocar y tocar, Fito tocó a mano abierta el cielo con las manos, catapultando la canción al grupo hasta unas dimensiones en las que ni él mismo, en el mejor de sus sueños locos, soñó. 

Fito & Fitipaldis presentaron Los Sueños locos el 12 de enero de 2002 en la recordada sala Artsaia de Pamplona, llenándola por completo. Con el enfervorizado público lo más lejos, a su lado, en su último concierto en Navarra fuera de grandes recintos: espacios en los que, al igual que en el resto del país, su presencia se convertiría en habitual.

Tal y como hiciera en sus primeros trabajos, en el tercer álbum de Fito también se incluiría una versión, siendo esta vez la elegida Quiero ser una  estrella, de Los Rebeldes. Esta forma de proceder, rendir homenaje y sincero tributo a músicos que en opinión de Fito así lo merecían, se mantendrá en todos los trabajos del pequeño gran bilbaíno, viéndose incluidas en ellos versiones de Deltoya, Extremoduro (Por la boca vive el pez); Todo a cien, La Cabra Mecánica (Antes de que cuente diez); Nos ocupamos del mar, Javier Krahe (Huyendo conmigo de mí) o la de Entre dos mares de su banda madre, Platero y Tú, incluida en Fitografías. Y todo ello, ya que estamos, sin dejarnos en el tintero las enormes revisiones hechas a temas de Barricada (Callejón sin salida, con Robe también tomando parte) o La Negra Flor, de Radio Futura… Y sin dejarnos en el olvido la del Y yo qué sé de Tequila, perpetrada con Platero y Tú y Extremoduro en 1997. Llegados a este punto me pregunto, ¿habrá habido dos bandas que hayan colaborado más entre sí? ¿Dos bandas hermanadas como estas? En caso de que sí, me las presenten. Hasta entonces, mientras tanto, seguiremos esperando, mirándole a la luna el ombligo por ejemplo… ¿Las habrá? Irrepetibles ambas. Seguro que no. 

Mi primera vez: así descubrí a Platero y Tú

Al tiempo que en Pamplona/Iruñea, a principios de la nueva década, se vivía a toda velocidad y se cocía lo que se cocía, en Bilbo se estaba cocinando a fuego lento la primera entrega de canciones de un grupo llamado a dar mucho que hablar los siguientes años; una banda a la que descubriría en mayo de 1991 tocando en un bar de Pamplona, el Terminal: su nombre, Platero y Tú

Al contrario que otras bandas locales que en mi primera vez me habían impactado, Platero y Tú llamaron mi atención por la maestría que mostraron los músicos a sus respectivos instrumentos, dejándolo entrever, capitaneados por un Fito y un ‘Uoho’ que ya destacaban, con unas canciones joviales y frescas cuyas letras estaban claramente al servicio del hecho musical. Unas composiciones cuyos autores demostraban haber bebido hasta acabar borrachos de fuentes como Ted Nugent, AC/DC, Status Quo o John Fogerty (en vez de hacerlo directamente de botellas de todo tipo), y que moldeadas por ribetes estilísticos muy próximos a los de los citados, conducían al grupo por la dirección correcta en lo que a hacer rock & roll hacía referencia. En ellas, a pelo, había mucho rock & roll.  

No era la primera vez que Platero y Tú visitaban Pamplona: ya lo habían hecho en 1990, al poco tiempo de formar el grupo, con el fin de grabar una maqueta en los Estudios Arión: cinta que presentaron en el Terminal junto con los temas del llamado a ser su primer disco, Voy a acabar borracho, que sería publicado un mes después del concierto. Siendo de Bilbo, ¿Cómo recalaron Platero y Tú en la ciudad? Un hermano de uno de los socios de Arión tenía un comercio en Deusto, Bilbo, y un familiar de ‘Uoho’, que era cliente del negocio, se enteró de de la existencia de dichos estudios de sonido… Y para la capital navarra que fueron los cuatro bilbaínos, Fito Cabrales, Iñaki Antón, Juantxu Olano y Jesús García. Fue en dichos estudios, a la hora de cumplimentar la ficha y pagar las horas de grabación, donde se bautizaron como Platero y Tú, haciendo referencia el término ‘Platero’ a ellos mismos, los burros, y representando el ‘Tú’ un cómplice guiño al público, ingrediente imprescindible desde siempre en sus directos: “no quiero que pienses / que se me ha olvidao / que yo soy muy poco / si no estás a mi lao…” He aquí tal y como deja entrever uno de sus primeros temas, Canción pa´ ti, a quién llevaron siempre por bandera además de al rock & roll, al público.

Aquella vez, 23 de mayo de 1991, no fue la primera en que veía un concierto en un bar, pese a no ser los bares de finales de los ochenta  programadores habituales de actuaciones: para entonces ya había visto a Cicatriz en el bar La Granja, 1987, y había oído hablar de conciertos de Barricada o Malos Tratos en el Garazi, algunos años atrás. La organización regular de conciertos en bares se normalizó hacia 1988/1989, gracias en parte al Terminal, que programaba los jueves (habiendo rulado por su escenario en 1989 bandas como Potato), o al Black Rose de Burlada, donde quemaron cuerdas Quemando Ruedas un martes en los primerísimos noventa. 

Hablando de bares programadores de música en vivo o en los que se podía tocar, expresiones no necesariamente sinónimas, no podemos menos que echar la vista atrás y citar el Lacalle de la Jarauta de Pamplona, auténtico pionero en la materia entre 1982 y 1983 de manos del espíritu rockero de su propietario, el hoy reconocido fotógrafo Joxe Lacalle. El local disponía de una gran bodega en el sótano, y en un primer momento cedieron dicho espacio para ensayar a Etorkizuna, banda de folk en la que tocaba la batería Mikel Astrain, posteriormente en Barricada. A los meses comenzaron a ensayar allí Alpargatas Cuando Llueve Blues Band y El Pájaro Loco, con Antonio Armendáriz (Ser-Vicio Público, Refugiados, Párockos) y un hermano de Boni ‘Barricada’ en sus filas… Y una cosa llevo a la otra. Y montaje de un pequeño escenario mediante y de una improvisada barra, se comenzaron a hacer conciertos en el sótano, actuando los Alpargatas y El Pájaro Loco casi semanalmente (aportando el equipo entre ambos grupos) y, entre otros, Tubos de Plata o Magdalena, subiendo además al escenario los grupos presentes como público si así lo decidían sobre la marcha: algo que debieron hacer Barricada, antes de grabar Noche de Rock & Roll. Finalmente, la experiencia se fue al traste como consecuencia del asalto de la zona por parte de la heroína… 

Volvamos al Terminal: la verdad es que aquellos primeros temas de Platero y Tú (Un abc sin letras, Si tú te vas, Cómo has perdido tú…), coreados a voz y corazón en grito, eran la banda sonora perfecta de los bares como aquel, lugares que en sus principios tanto cuartelillo dieron a grupos como este.

Pero, además de a Pamplona, aquel 1991 llevó a Platero y Tú hasta Villadiego, provincia de Burgos, donde ofrecieron un concierto que fue todo un punto de inflexión para el devenir de los próximos años del cuarteto, habida cuenta de la banda con la que compartieron cartel y lo que se derivaría de ello: en dicho pueblo coincidieron con Extremoduro.

Iñaki Antón y Roberto Iniesta congeniaron desde el principio, pero aún habrían de pasar dos años hasta que el destino (y una bendita idea de Selu, quien había sido saxofonista de Reincidentes), hizo que se cruzaran nuevamente los caminos del de Platero y el de Extremoduro; dicha idea se tradujo en mayo de 1993 en el intento por parte de Selu de montar una  banda muy especial, Pedrá, integrada por él al saxo; Robe, a la voz;  Iñaki, a las guitarras, Dieguillo (en Quemando Ruedas por entonces), al bajo, y Gary, de Quattro Clavos, a la batería. La idea quedó plasmada en un disco integrado por una canción de cerca de 30 minutos de duración que, grabado en agosto de dicho 1993, pese a que había una discográfica interesada en el proyecto, terminó cogiendo polvo en un cajón, pues el sello se echó a última hora para atrás. Finalmente el trabajo, concebido como el primero de Pedrá, vio la luz en 1995, siendo publicado, condición sine qua non mediante de la discográfica de Extremoduro, como el quinto disco de los de Robe. 

Fito también participó en Pedrá, tocando la guitarra flamenca, devolviendo Robe colaboración a Platero y Tú al año siguiente, 1994, cantando en Juliette (Hay poco rock & roll). Entre medio, con las  trayectorias de Platero y Extremoduro corriendo de forma muy paralela (ambos contaban con cinco discos editados), la amistad y complicidad de  Robe e Iñaki se fue haciendo más sólida cada día, traduciéndose en que de forma totalmente natural terminara ocurriendo algo inaudito hasta la fecha en el rock español: la incorporación de Iñaki ‘Uoho’ Antón en 1996 como miembro de Extremoduro, tras encargarse entre 1995 y 1996 de la preproducción y producción de Agila, de tocar hasta ocho instrumentos en el disco e incluso de renovar la formación del grupo. A una con la llegada de ‘Uoho’, pocos meses después de la publicación de Agila la bomba de relojería que para muchos de nosotros era Extremoduro por fin estalló, viéndose abocado a partir de entonces el de Platero a compaginar los dos grupos y a ver cómo se le multiplicaba el trabajo sobre los escenarios, toda vez que tocaba en los dos y, en una increíble vuelta de tuerca, durante 1996, los dos giraron juntos en total loor de multitudes, tocando juntos y revueltos. Siendo esto así, tres horas largas de concierto no se las quitaba nadie. Y cuando no tocaba girar, tocaba grabar, algo que volvió a hacer Iñaki con Platero y Tú en 1997 (7, colaborando Robe en Si miro a las nubes) y en 2000, Correos (haciéndolo en Entrando cruzado y Humo en mis pies), disco cuya publicación vino a marcar el principio del fin de la banda… Estaba claro que tras una década vivida en directo a todo gas, la motivación ya no era la misma, y menos con los dos creadores de la banda enfrascados en otros proyectos: Iñaki en Extremoduro y Fito, con la cabeza desde 1997 en Fito & Fitipaldis, con quienes ya había publicado dos discos para el 2001. Sea por lo que fuere, lo cierto es que tras cerrar gira en Madrid en octubre de ese año, Platero y Tú se diluyó… De forma natural, como se deshace la nieve con el sol, dejando un recuerdo y un hueco que a día de hoy nadie ha conseguido llenar.

J. Óscar Beorlegui

«No somos viento», nuevo disco de Inconscientes

Con las colaboraciones de: Fito, Carlos Tarque (M-Clan) y Kutxi Romero (Marea)
¡Ya se puede reservar en preventa!

«No somos viento», el nuevo CD de Inconscientes, que cuenta con las colaboraciones de Fito Cabrales, Carlos Tarque y Kutxi Romero; saldrá a la venta el próximo 18 de mayo.

 

La banda de Uoho, nos sorprende con una auténtica joya digna del mejor rock americano hecho en España sin ningún género de dudas. Tras el hit de presentación No somos viento, ahora nos dejan con los dientes largos con el avance del nuevo videoclip Todas las calles tienen tu nombre (con la letra de Kutxi Romero); que verá la luz el próximo 11 de mayo, una semana antes de la salida del disco.

 

Ya es posible reservar el nuevo disco de Inconscientes en la Store de El Dromedario Records con camiseta de regalo por 15 euros. Además, pensando en quienes deseen completar la discografía del grupo, hemos preparado los siguientes packs:

  • Pack 2 cds: No somos viento + Quimeras y otras realidades, 20€ con regalo de camiseta
  • Pack 3 cds: No somos viento + Quimeras y otras realidades + La inconsciencia de Uoho, 25€ con camiseta de regalo.

¡Entre todos los compradores que lo hagan en preventa se va a sortear una guitarra eléctrica firmada por todo el grupo!

Promoción disponible solo hasta el 16 de mayo

Inconscientes es un grupo de rock & roll formado en 2006 por el legendario Iñaki Uoho Antón, guitarrista de Platero y Tú y Extremoduro. A la espera de la publicación de No somos viento, estos son los discos con que cuenta la banda: La inconsciencia de Uoho (2006); Quimeras y otras realidades (2016) y Directo en la Penélope, álbum digital grabado en dicha sala madrileña en 2017. Los argumentos sonoros de Inconscientes se erigen sobre las poderosas y en todo momento presentes guitarras de Uoho y Jon Calvo, creciendo las canciones sobre la pétrea base rítmica conformada por Miguel Colino y José Ignacio Cantera. Y todo ello, envuelto en el característico buen hacer de Aiert Erkoreka al órgano y en ocasiones, al piano.

Inconscientes protagonizaron durante 2017 una gira que les llevó a tocar a lo largo y ancho de toda España, recorriendo salas punteras en invierno y ya en verano, el circuito de los principales festivales.

No somos viento, nuevo videoclip de Inconscientes

Es un placer presentaros No somos viento, single-adelanto del próximo trabajo de Inconscientes. La canción es la protagonista de un primer videoclip dirigido por Kevin Castellanos: podéis verlo en el siguiente enlace.

«No somos viento» ya se encuentra disponible para su descarga en iTunes, pudiéndose escuchar en streaming en Spotify.

 

Inconscientes - No somos viento, single

 

Inconscientes es un grupo de rock & roll formado en 2006 por Iñaki Uoho Antón, legendario miembro de Platero y Tú y Extremoduro. La formación se completa con Jon Calvo, a las voces y a las guitarras; Miguel Colino, al bajo; José Ignacio Cantera, a la batería, y Aiert Erkoreka a los teclados. Actualmente cuentan con tres discos, La inconsciencia de Uoho (2006); Quimeras y otras realidades (2016) y Directo en la Penélope, álbum digital grabado en dicha sala en 2017. Próximamente verá la luz con El Dromedario Records.

Construidos sobre la solidez y solvencia aportada por unos músicos de tan contrastada calidad, los argumentos sonoros de Inconscientes se erigen sobre las poderosas y en todo momento presentes guitarras de Iñaki Uoho Antón y Jon Calvo, creciendo las canciones hasta límites difícilmente cuantificables sobre la pétrea base rítmica conformada por Miguel Colino y José Ignacio Cantera. Y todo ello sin olvidarnos del envolvente y característico buen hacer de Aiert Erkoreka, a los teclados.

Quimeras y otras realidades, disco que marcó el regreso del grupo a los escenarios, condujo a Inconscientes a protagonizar en 2017 una gira que les llevó a tocar a lo largo y ancho del Estado, recorriendo en invierno salas punteras de ciudades como Santiago, A Coruña, pamplona, Zaragoza, Murcia, Valencia, Barcelona, Bilbo o Madrid y, ya en verano, a participar de lleno en el circuito de festivales por excelencia: a tocar en loor de multitudes en citas como el Viña Rock, Rock Fest, Cabo de Plata Festival, Juergas Rock o el Shikillo Festival, entre otros.

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inconsciente.net.

Vuelo 505 ¡Próximo despegue inminente!

Hablar de Vuelo 505 es hablar de la mayor promesa de calidad del actual rock and roll nacional; partiendo de un increíble estilazo propio, dentro de sus canciones podemos volar desde Mark Knopler, Eric Clapton, The Police, Fogerty o su mismísima Creedence hasta la de Fito, Juan Perro, Jarabe de Palo, Kutxi Romero o Robe, entre otros.

El grupo se formó en 2013 en Logroño, cuando Rubén decide buscar compañeros para dar vida a un montón de canciones que venían sobrevolando su cabeza desde tiempos atrás.

Actualmente Vuelo 505 siguen siendo Rubén Fernández, a la guitarra y a la voz; David de la Fuente, a la guitarra; Chema García, al bajo; e Iván “Butch” Fernández a la batería.

En 2015 publican su primer álbum, Turbulencias, con el que se embarcan en una gira que alcanza los 50 conciertos, llegando a telonear a artistas como Ciclonautas o Robe de Extremoduro. La canción Tierra quemada ya nos dejaba entrever que estábamos frente a un artista de los de verdad.

Bajo la dirección de Kolibrí Diaz (Marea), Vuelo 505 graban entre agosto y septiembre de 2017 el que será su segundo álbum de estudio.

El próximo 9 de marzo podremos disfrutar del primer adelanto, Me asustan las despedidas, que viene acompañado de un grandísimo videoclip del que por el momento podemos ver ya el teaser aquí.

Tanto este Me asustan las despedidas como el regalo de Navidad que nos hizo Rubén con Frío en los pies, apuntan el crecimiento en calidad y madurez de las nuevas composiciones, unos temas cuyas melodías cautivan irremisiblemente por su sensibilidad, conjugada con unos paisajes y ambientes ejecutados de manera brillante desde el prisma instrumental.

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vuelo505.com.