Albertucho nos cautiva definitivamente con ‘Uróboros’, tercer single y videoclip de adelanto de ‘El regreso del perro andaluz’

El uróboro es un símbolo ancestral que muestra a una serpiente o a un dragón engullendo su propia cola y formando un círculo con su cuerpo, como si quisiera devorarse a sí mismo. Simboliza el ciclo eterno de las cosas, también el esfuerzo eterno, la lucha eterna o bien el esfuerzo inútil, ya que el ciclo vuelve a comenzar a pesar de las acciones para impedirlo.

‘Uróboros’, el nuevo single y videoclip de Albertucho, simboliza un círculo cerrado de destrucción y creación en el que nada desaparece del todo, manteniéndose la esencia y cambiando solamente la forma; he aquí, así pues, la representación musical y visual del ciclo que, en aras de reinventarse, ha llevado a Alberto Romero ‘Albertucho’ a engullirse y resurgir bajo su nombre artístico por excelencia. Además, al igual que se dice de la energía (como la que preside la canción), en dicho ciclo nada se crea ni se destruye totalmente, únicamente se transforma.

Y súmese a lo dicho el simbolismo aportado por las imágenes del mar, que, tras tragarse previamente a Alberto, le lleva de nuevo a la orilla, permitiendo que cual Ave Fénix emerja de las aguas y con más fuerza que nunca vuelva a empezar. Y todo ello con la bendición de Kutxi Romero, perfecto anfitrión para la vuelta al punto de partida de Albertucho como tal.

La letra de ‘Uróboros’ surgió de una conversación entre ambos sobre los ciclos vitales, el aprendizaje, el crecimiento y la madurez, siendo escrita a dos manos y un solo corazón por los dos: compadreo, camaradería plena y ambos Romero de apellido por más señas, quedando sellado a fuego el nexo de unión.

Las canciones son vínculos mágicos, talismanes llamados a unir a las personas; de todos es sabido que Albertucho y Kutxi son amigos desde hace casi 20 años, sirviendo ‘Uróboros’ de inquebrantable muestra de lo dicho.

‘Uróboros’, pegada e impronta propia, continúa la cuenta atrás hacia el regreso de Albertucho. Complicidad en clave de hardrock andaluz a puñados de cuanta cantidad se quiera. Puro latido por partida doble a corazón abierto. La reencarnación de Alberto en sí mismo ya es una realidad.

Poco a poco se va poniendo tierno el pan.