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Mi primera vez: así descubrí a Platero y Tú

Al tiempo que en Pamplona/Iruñea, a principios de la nueva década, se vivía a toda velocidad y se cocía lo que se cocía, en Bilbo se estaba cocinando a fuego lento la primera entrega de canciones de un grupo llamado a dar mucho que hablar los siguientes años; una banda a la que descubriría en mayo de 1991 tocando en un bar de Pamplona, el Terminal: su nombre, Platero y Tú

Al contrario que otras bandas locales que en mi primera vez me habían impactado, Platero y Tú llamaron mi atención por la maestría que mostraron los músicos a sus respectivos instrumentos, dejándolo entrever, capitaneados por un Fito y un ‘Uoho’ que ya destacaban, con unas canciones joviales y frescas cuyas letras estaban claramente al servicio del hecho musical. Unas composiciones cuyos autores demostraban haber bebido hasta acabar borrachos de fuentes como Ted Nugent, AC/DC, Status Quo o John Fogerty (en vez de hacerlo directamente de botellas de todo tipo), y que moldeadas por ribetes estilísticos muy próximos a los de los citados, conducían al grupo por la dirección correcta en lo que a hacer rock & roll hacía referencia. En ellas, a pelo, había mucho rock & roll.  

No era la primera vez que Platero y Tú visitaban Pamplona: ya lo habían hecho en 1990, al poco tiempo de formar el grupo, con el fin de grabar una maqueta en los Estudios Arión: cinta que presentaron en el Terminal junto con los temas del llamado a ser su primer disco, Voy a acabar borracho, que sería publicado un mes después del concierto. Siendo de Bilbo, ¿Cómo recalaron Platero y Tú en la ciudad? Un hermano de uno de los socios de Arión tenía un comercio en Deusto, Bilbo, y un familiar de ‘Uoho’, que era cliente del negocio, se enteró de de la existencia de dichos estudios de sonido… Y para la capital navarra que fueron los cuatro bilbaínos, Fito Cabrales, Iñaki Antón, Juantxu Olano y Jesús García. Fue en dichos estudios, a la hora de cumplimentar la ficha y pagar las horas de grabación, donde se bautizaron como Platero y Tú, haciendo referencia el término ‘Platero’ a ellos mismos, los burros, y representando el ‘Tú’ un cómplice guiño al público, ingrediente imprescindible desde siempre en sus directos: “no quiero que pienses / que se me ha olvidao / que yo soy muy poco / si no estás a mi lao…” He aquí tal y como deja entrever uno de sus primeros temas, Canción pa´ ti, a quién llevaron siempre por bandera además de al rock & roll, al público.

Aquella vez, 23 de mayo de 1991, no fue la primera en que veía un concierto en un bar, pese a no ser los bares de finales de los ochenta  programadores habituales de actuaciones: para entonces ya había visto a Cicatriz en el bar La Granja, 1987, y había oído hablar de conciertos de Barricada o Malos Tratos en el Garazi, algunos años atrás. La organización regular de conciertos en bares se normalizó hacia 1988/1989, gracias en parte al Terminal, que programaba los jueves (habiendo rulado por su escenario en 1989 bandas como Potato), o al Black Rose de Burlada, donde quemaron cuerdas Quemando Ruedas un martes en los primerísimos noventa. 

Hablando de bares programadores de música en vivo o en los que se podía tocar, expresiones no necesariamente sinónimas, no podemos menos que echar la vista atrás y citar el Lacalle de la Jarauta de Pamplona, auténtico pionero en la materia entre 1982 y 1983 de manos del espíritu rockero de su propietario, el hoy reconocido fotógrafo Joxe Lacalle. El local disponía de una gran bodega en el sótano, y en un primer momento cedieron dicho espacio para ensayar a Etorkizuna, banda de folk en la que tocaba la batería Mikel Astrain, posteriormente en Barricada. A los meses comenzaron a ensayar allí Alpargatas Cuando Llueve Blues Band y El Pájaro Loco, con Antonio Armendáriz (Ser-Vicio Público, Refugiados, Párockos) y un hermano de Boni ‘Barricada’ en sus filas… Y una cosa llevo a la otra. Y montaje de un pequeño escenario mediante y de una improvisada barra, se comenzaron a hacer conciertos en el sótano, actuando los Alpargatas y El Pájaro Loco casi semanalmente (aportando el equipo entre ambos grupos) y, entre otros, Tubos de Plata o Magdalena, subiendo además al escenario los grupos presentes como público si así lo decidían sobre la marcha: algo que debieron hacer Barricada, antes de grabar Noche de Rock & Roll. Finalmente, la experiencia se fue al traste como consecuencia del asalto de la zona por parte de la heroína… 

Volvamos al Terminal: la verdad es que aquellos primeros temas de Platero y Tú (Un abc sin letras, Si tú te vas, Cómo has perdido tú…), coreados a voz y corazón en grito, eran la banda sonora perfecta de los bares como aquel, lugares que en sus principios tanto cuartelillo dieron a grupos como este.

Pero, además de a Pamplona, aquel 1991 llevó a Platero y Tú hasta Villadiego, provincia de Burgos, donde ofrecieron un concierto que fue todo un punto de inflexión para el devenir de los próximos años del cuarteto, habida cuenta de la banda con la que compartieron cartel y lo que se derivaría de ello: en dicho pueblo coincidieron con Extremoduro.

Iñaki Antón y Roberto Iniesta congeniaron desde el principio, pero aún habrían de pasar dos años hasta que el destino (y una bendita idea de Selu, quien había sido saxofonista de Reincidentes), hizo que se cruzaran nuevamente los caminos del de Platero y el de Extremoduro; dicha idea se tradujo en mayo de 1993 en el intento por parte de Selu de montar una  banda muy especial, Pedrá, integrada por él al saxo; Robe, a la voz;  Iñaki, a las guitarras, Dieguillo (en Quemando Ruedas por entonces), al bajo, y Gary, de Quattro Clavos, a la batería. La idea quedó plasmada en un disco integrado por una canción de cerca de 30 minutos de duración que, grabado en agosto de dicho 1993, pese a que había una discográfica interesada en el proyecto, terminó cogiendo polvo en un cajón, pues el sello se echó a última hora para atrás. Finalmente el trabajo, concebido como el primero de Pedrá, vio la luz en 1995, siendo publicado, condición sine qua non mediante de la discográfica de Extremoduro, como el quinto disco de los de Robe. 

Fito también participó en Pedrá, tocando la guitarra flamenca, devolviendo Robe colaboración a Platero y Tú al año siguiente, 1994, cantando en Juliette (Hay poco rock & roll). Entre medio, con las  trayectorias de Platero y Extremoduro corriendo de forma muy paralela (ambos contaban con cinco discos editados), la amistad y complicidad de  Robe e Iñaki se fue haciendo más sólida cada día, traduciéndose en que de forma totalmente natural terminara ocurriendo algo inaudito hasta la fecha en el rock español: la incorporación de Iñaki ‘Uoho’ Antón en 1996 como miembro de Extremoduro, tras encargarse entre 1995 y 1996 de la preproducción y producción de Agila, de tocar hasta ocho instrumentos en el disco e incluso de renovar la formación del grupo. A una con la llegada de ‘Uoho’, pocos meses después de la publicación de Agila la bomba de relojería que para muchos de nosotros era Extremoduro por fin estalló, viéndose abocado a partir de entonces el de Platero a compaginar los dos grupos y a ver cómo se le multiplicaba el trabajo sobre los escenarios, toda vez que tocaba en los dos y, en una increíble vuelta de tuerca, durante 1996, los dos giraron juntos en total loor de multitudes, tocando juntos y revueltos. Siendo esto así, tres horas largas de concierto no se las quitaba nadie. Y cuando no tocaba girar, tocaba grabar, algo que volvió a hacer Iñaki con Platero y Tú en 1997 (7, colaborando Robe en Si miro a las nubes) y en 2000, Correos (haciéndolo en Entrando cruzado y Humo en mis pies), disco cuya publicación vino a marcar el principio del fin de la banda… Estaba claro que tras una década vivida en directo a todo gas, la motivación ya no era la misma, y menos con los dos creadores de la banda enfrascados en otros proyectos: Iñaki en Extremoduro y Fito, con la cabeza desde 1997 en Fito & Fitipaldis, con quienes ya había publicado dos discos para el 2001. Sea por lo que fuere, lo cierto es que tras cerrar gira en Madrid en octubre de ese año, Platero y Tú se diluyó… De forma natural, como se deshace la nieve con el sol, dejando un recuerdo y un hueco que a día de hoy nadie ha conseguido llenar.

J. Óscar Beorlegui

Marea despiden agosto reivindicándose a lo grande en Huelva y Málaga

Marea despidieron agosto en Huelva y Málaga igual que como lo comenzaron en Candeleda y Lanuza, reivindicándose a lo grande. Haciendo realidad el sueño de los miles de personas que se dieron cita en ambas ciudades para verlos. Demostrando nuevamente algo que a estas alturas de gira resulta una evidencia, que son la última gran banda de rock & roll del estado: así lo deja entrever el repertorio del grupo, infalible a estas alturas de gira, y la contundencia con la que está siendo plasmado en directo.

La nueva cita de los navarros con Andalucía hizo su primera parada en Huelva, siendo ellos los encargados de cerrar la programación de conciertos del Foro Iberoamericano de La Rábida. Y no pudieron llevar a cabo de forma más brillante dicho cometido, dejando sin palabras a cuantos no quisieron perderse la actuación: un público que se mostró tan enfervorizado como agradecido: no en vano, además, era esta la primera visita a esta provincia de los de Berriozar. 

Ya al día siguiente, en Málaga, Kutxi y sus bandoleros remataron de forma intratable la faena, volviendo a vencer y a convencer; logrando desde los primeros acordes que el público se les rindiera incondicionalmente. ¿Momentos reseñables de ambos conciertos? Dentro del mar de emociones que fueron los mismos, cabe destacar la colaboración en ambas plazas de Mai Medina, de Ciclonautas, a la guitarra y a la voz en Muchas lanzas, y en Málaga, además, la del cantante de La sombra del grajo en La luna me sabe a poco.

Con el ecuador de la gira ya cruzado, esta semana los Marea harán escala en Ponferrada (viernes 6, con Bocanada como artista invitado) y en Albacete el sábado 7, donde compareceran junto a El Desván: ¡¡os esperamos!!

El nuevo disco de Vuelo 505, No hay historias de fracaso, ya se puede reservar en preventa

No hay historias de fracaso, el nuevo CD de Vuelo 505, saldrá a la venta el próximo 6 de abril. Ya se puede reservar en la Store de El Dromedario Records, pudiéndose adquirir por 12 euros y en Fnacs y tiendas Elkar.

Presentación de la portada de No hay historias de fracaso

 

No hay historias de fracaso. Vuelo 505

 

También es posible reservar los siguientes packs:

  • Pack COMBO: “No hay historias de fracaso” + “Turbulencias” + Camiseta, 22€
  • Pack CAMISETA: “No hay historias de fracaso” + Camiseta, 15€

Hablar de Vuelo 505 es hablar de la mayor promesa de calidad del actual rock and roll nacional; partiendo de un increíble estilazo propio, dentro de sus canciones podemos volar desde Mark Knopler, Eric Clapton, The Police, Fogerty… hasta la de Fito, Juan Perro, Jarabe de Palo, Kutxi Romero o Robe, entre otros.

El grupo se formó en 2013 en Logroño, cuando Rubén decide buscar compañeros para dar vida a canciones que venían sobrevolando su cabeza. Actualmente Vuelo 505siguen siendo Rubén Fernández, a la guitarra y a la voz; David de la Fuente, a la guitarra; Chema García, al bajo; e Iván “Butch” Fernández a la batería.

En 2015 publican su primer álbum, Turbulencias, con el que se embarcan en una gira que alcanza los 50 conciertos, llegando a telonear a artistas como Ciclonautas o Robe de Extremoduro. La canción Tierra quemada ya nos dejaba entrever que estábamos frente a un artista de los de verdad.

Bajo la dirección de Kolibrí Diaz, Vuelo 505 graban entre agosto y septiembre de 2017 su segundo álbum de estudio, No hay historias de fracaso. Para la grabación de una de las canciones, Una casa en ruinas, se contó con la colaboración de Pau Donés.

Tanto las canciones que integran No hay historias de fracaso como el regalo de Navidad que nos hizo Rubén con Frío en los pies, apuntalan irremisiblemente el crecimiento en calidad y madurez de la banda: unos temas cuyas melodías cautivan irremisiblemente por su sensibilidad, conjugada con unos paisajes y ambientes ejecutados de manera brillante desde el prisma instrumental.

Vuelo 505 en Facebook y Twitter.
vuelo505.com.

Vuelo 505 presentan “Me asustan las despedidas”

Vuelo 505 presentan Me asustan las despedidas, flamante primer single y videoclip del colosal nuevo disco de Vuelo 505. Ya se puede ver en este enlace.

La canción ya está disponible en Spotify e iTunes. Esperamos que os guste.

Hablar de Vuelo 505 es hablar de la mayor promesa de calidad del actual rock and roll nacional. Partiendo de un increíble estilo propio, dentro de sus canciones podemos volar desde Mark Knopler, Eric Clapton, The Police, Fogerty o su mismísima Creedence hasta la de Fito, Juan Perro, Jarabe de Palo, Kutxi Romero o Robe, entre otros.

El grupo se formó en 2013 en Logroño. Rubén decide buscar compañeros para dar vida a un montón de canciones que venían sobrevolando su cabeza desde tiempos atrás. Actualmente Vuelo 505 siguen siendo Rubén Fernández, a la guitarra y a la voz; David de la Fuente, a la guitarra; Chema García, al bajo; e Iván “Butch” Fernández a la batería.

En 2015 publican su primer álbum, Turbulencias, con el que se embarcan en una gira que alcanza los 50 conciertos, llegando a telonear a artistas como Ciclonautas o Robe de Extremoduro. La canción Tierra quemada ya nos dejaba entrever que estábamos frente a un artista de los de verdad.

Bajo la dirección de Kolibrí Diaz (Marea), graban entre agosto y septiembre de 2017 su segundo álbum de estudio. Tanto este Me asustan las despedidas como el regalo de Navidad que nos hizo Rubén con Frío en los pies, apuntan el crecimiento en calidad y madurez de las nuevas composiciones, unos temas cuyas melodías cautivan irremisiblemente por su sensibilidad, conjugada con unos paisajes y ambientes ejecutados de manera brillante desde el prisma instrumental.

Vuelo 505 ¡Próximo despegue inminente!

Hablar de Vuelo 505 es hablar de la mayor promesa de calidad del actual rock and roll nacional; partiendo de un increíble estilazo propio, dentro de sus canciones podemos volar desde Mark Knopler, Eric Clapton, The Police, Fogerty o su mismísima Creedence hasta la de Fito, Juan Perro, Jarabe de Palo, Kutxi Romero o Robe, entre otros.

El grupo se formó en 2013 en Logroño, cuando Rubén decide buscar compañeros para dar vida a un montón de canciones que venían sobrevolando su cabeza desde tiempos atrás.

Actualmente Vuelo 505 siguen siendo Rubén Fernández, a la guitarra y a la voz; David de la Fuente, a la guitarra; Chema García, al bajo; e Iván “Butch” Fernández a la batería.

En 2015 publican su primer álbum, Turbulencias, con el que se embarcan en una gira que alcanza los 50 conciertos, llegando a telonear a artistas como Ciclonautas o Robe de Extremoduro. La canción Tierra quemada ya nos dejaba entrever que estábamos frente a un artista de los de verdad.

Bajo la dirección de Kolibrí Diaz (Marea), Vuelo 505 graban entre agosto y septiembre de 2017 el que será su segundo álbum de estudio.

El próximo 9 de marzo podremos disfrutar del primer adelanto, Me asustan las despedidas, que viene acompañado de un grandísimo videoclip del que por el momento podemos ver ya el teaser aquí.

Tanto este Me asustan las despedidas como el regalo de Navidad que nos hizo Rubén con Frío en los pies, apuntan el crecimiento en calidad y madurez de las nuevas composiciones, unos temas cuyas melodías cautivan irremisiblemente por su sensibilidad, conjugada con unos paisajes y ambientes ejecutados de manera brillante desde el prisma instrumental.

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