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Mi primera vez: así descubría Marea

Una noche de Abril de 1999, un día cualquiera. Estoy en el Zumadi, bar que regento en Burlada, adelantando faenas de cara al cierre, cuando se abre la puerta y entran dos chavales, que a ver si les pongo un par de cañas y una cinta que me ofrecen. Me suenan de vista, de verlos por el Black Rose. Uno de ellos ya me había comentado que tenían un grupo: La Patera, se llamaban. Que ya me traerían una cinta al bar, me dijeron. Y allí estaban aquella noche, con su maqueta, titulada Marea, grabada en una TDK que aún conservo. Puse el casette y me sorprendió, pintaba bien la grabación. Dejé correr todas las canciones, desde la que le daba título hasta Como quiere tu abuelita, la última, y para su sorpresa volví a darle al play. Y empezamos a hablar: que a ver si conocía a Kutxi, que ya vendría otro día…Y llegó dicho día y el tal Kutxi de su mano, y el resto del clan: de la tripulación de aquel peculiar barco pirata que por entonces era La Patera, integrada además de por César y el Piñas, los chavales que me dieron la cinta, por Alén (casualidades de la vida, trabajaba en la asesoría que nos llevaba las cuentas del bar) y Kolibrí: el ‘Uoho’ de los Marea, tal y como me sería presentado meses después. Al día siguiente quedé con Kutxi para olernos de forma más pausada. Poco a poco los desembarcos de La Patera en el Zumadi fueron sucediéndose cada vez con más frecuencia (he ahí la sensación que me quedaba cuando llegaban, de estar ante un desembarco), hasta que llegó un momento en el que terminé por saberme parte de la tripulación.

“Va a subir la marea / y se lo va a llevar todo”, había cantado casi una década antes Roberto Iniesta en la ópera prima de Extremoduro, sin saber cuánta razón encerraban sus palabras. Que aquellos versos estaban llamados a ser proféticos: por azar del destino, La Patera acabó transformándose en Marea y, salvo a la banda de Robe y pocos más, cual tsunami todo se llevó.

Kutxi y yo no perdimos el tiempo para quedar, citándonos en un bar un día después de nuestra primera vez en el Zumadi. Ya allí, para abrir boca, me confesó que le había gustado mucho una entrevista que había hecho a Extremoduro con motivo del lanzamiento de Canciones prohibidas, publicada en El Tubo,  diciembre de 1998. Que sepas que la tengo colgada en mi cuarto, dijo mirándome. Viendo la pasión y confianza con que me estaba tratando, pensé que aquel tipo y yo teníamos bastante que ver, y le correspondí con la misma cercanía. Tras hablar un buen rato de música y confiarnos mutuamente curiosas peripecias relacionadas con ella, la conversación se escoró hacia el terreno de la literatura, confesándole yo algo que aún no conocía mucha gente: que también escribía con el ‘alias’ de El Piloto Suicida: con cierto éxito, con todo el éxito del mundo para mí (esto no le dije), toda vez que dos años atrás había comenzado a enviar artículos a Egin así firmados y, pese a que no sabían quién era, salían publicados. Kutxi me miró abriendo los ojos más si cabe: que sepas que el artículo que escribiste sobre la muerte de Lady Di (Di de dinero, Di de difunta) lo tengo colgado al lado del de Extremoduro, fueron sus palabras. Desde esos días nos hicimos inseparables, él, yo y los Marea en general.

A partir de ahí nuestros caminos se enredaron para siempre, quedando yo con ellos por sistema ya para asistir a conciertos de otros (siendo la primera vez a propósito de la primera visita de King Putreak al Terminal, serían unas cuántas más), o de La Patera, como el ofrecido en el mes de mayo en el Maiatza Rock de Burlada. O ya con el nombre de Marea, en agosto de dicho año en el Black Rose. Viendo yo la aceptación que estaba teniendo la banda, el no se sabía qué que tras sus conciertos quedaba flotando de forma mágica en el ambiente, una cosa tenía clara: aquel grupo tenía algo. Estaba cantado, sí: y más que lo que iba a ser cantado con el tiempo Marea, el primer tema de aquella primera maqueta.

Ya en diciembre, los Marea me hicieron un hueco en su furgoneta para ir con ellos a Vallekas, a un bolo de presentación en la legendaria sala He Be. Conducía June, encontrándose en Madrid de promoción Alén, César y Kolibrí. Cosas del invierno, la ida se transformó en una odisea de casi doce horas de duración pasada por nieve, retenciones y frío, teniendo yo la ocasión de ver de primera mano una de las caras del rock menos conocidas y una de las más duras: la referida aquella mañana de diciembre a la carretera, al filo de lo imposible por momentos, con sus invernales/infernales circunstancias a flor de asfalto en algunos tramos: vuelcos, camiones en las cunetas abiertos de patas en una especie de “espagat”, interminables e intermitentes paradas… ¿Lo  mejor del viaje? Esto… La música aportada por el primer disco de un grupo que, compañeros de discográfica de los Marea por entonces y con su primer disco recién publicado, en pocos meses daría infinitamente que hablar.

Finalmente, con el tiempo justo, sobre las 19:30 llegamos a la sala He Be, donde, ante cerca de treinta personas (en el mejor de los conteos, Kike Turrón entre ellos) tocaron los ocho temas de la maqueta más algunos nuevos, con uno de estos, Corazón de mimbre, brillando con luz propia. Toda vez que al día siguiente casi todos teníamos que volver a casa por temas de trabajo, tras depositar la furgoneta en un aparcamiento denominado ‘Poético’ (ni habiéndolo buscado a propósito), nos retiramos pronto a descansar, a un apartamento a todas luces insuficiente para todos: allí, aquella noche, Alén y June me mostraron como nunca antes hizo nadie su gran corazón y humanidad.

El año 2000 trajo nuevos viajes (cómo olvidar la primera vez a Villar del Arzobispo, Valencia, donde se tocó en un disco-pub, o a Agurain, invitados al concierto del 20º aniversario de La Polla),  y nuevo disco, Revolcón, tras ver el grupo la inclusión de una de sus nuevas canciones, Si viene la pestañí, en el recopilatorio veraniego Aurtengo Gorakada, que con gran éxito llevaba lanzando desde 1997 su nueva discográfica, GOR. A dicho pueblo de Valencia regresaríamos varias ocasiones más, compartiendo carteles con Berri Txarrak, Boikot, Soziedad Alkohólika o Barricada. Con motivo de una de aquellas visitas, se hicieron unas botellas de vino conmemorativas, correspondiéndome el honor de salir en la etiqueta. Ya con unas botellas en mi poder, decidí regalar una a mis padres. Y en buena hora, he aquí qué dijo mi madre al reconocerme en ella: “me parece muy bien que vayas a fiestas de los pueblos, pero que vuelvas en las botellas…”

Apenas entrados en 2001, nuestro primer viaje fue a Muxika, Bizkaia, para visitar a Iñaki ‘Uoho’ Antón, cuyo nombre se llegó a barajar para asumir la producción de Revolcón, aunque la cosa quedó en nada: algo que se haría realidad al año siguiente, aunque aún no lo sabíamos. Y allí que fui con ellos, toda vez que yo puse a ambas partes en contacto: no en vano para entonces había entrevistado tres veces al legendario guitarrista de Extremoduro y aún de Platero y Tú. Ya en primavera, dicho año llevó al grupo por primera vez al Viña Rock, correspondiéndoles abrir el festival, y en verano, a protagonizar en la Aste Nagusia de Bilbo un concierto junto a los Platero, uno de los últimos antes de su separación.

2002 vio la grabación del tercer disco, Besos de perro, con ‘Uoho’ al mando de la nave, y de manos de dicho álbum, tres, dos, uno, ¡cero!, llegó el final de la cuenta atrás hacia el comienzo del éxito masivo, sin que el mismo haya decrecido en ningún momento hasta la hora de redactar estas líneas: más bien al contrario, habiéndose acrecentado exponencialmente disco a disco, gira a gira. Por cierto, en dicho 2002 Marea regresarían al Viña Rock, correspondiéndoles cerrarlo.

2004 vio un nueva ‘excursión’ a Madrid por un motivo que, a partir de entonces, a una con la publicación de todos sus discos, se convertiría en habitual: la recogida de un primer Disco de Oro por las ventas de Besos de perro, recibiendo yo también uno que me fue entregado por Alfredo Piedrafita: algo, recibir un disco de oro concedido por Marea, que volvería a disfrutar en 2007 en puertas del primer viaje transoceánico del grupo, (por las ventas de Las aceras están llenas de piojos, me lo entregó Rosendo); 2012 (por las de En mi hambre mando yo (me lo trajo Kutxi y me lo dio en nuestro bar de cabecera, el Manolo de Santa Engracia de Pamplona) y en 2019 por las de El azogue, recogiéndolo en esta ocasión de manos de Iñaki Antón y Roberto Iniesta: solamente por haber sido objeto de semejantes distinciones me considero más que pagado en el mundo del rock & roll. Marea en fin. Mis hermanos en lo bueno y en lo mejor, nada que reprocharles en tantos años de compadreo, ¡la madre del cordero, desde Nochebuena de 1997 la que han liado! La madre del cordero y del rebaño entero. Y de cuantas madres engendraron el rebaño. Mis Marea, única banda de su nivel y trayectoria que, tal vez porque se quieren, continúa conformada cerca de veinticinco años después por sus mismos cinco miembros originales. Y lo que te rondaré morena, siendo los mismos que cuando empezaron y como los dedos de una mano siempre, uno para todos y todos para uno. Como siempre fue, ha sido y será, capitaneados por un Kutxi experto en dibujar nuevas piruetas en cada nuevo salto mortal, demostrando siempre una fortaleza y una agilidad metal fuera de lo común: y, a la chita cantando, coser y cantar, ahí siguen, hilvanando melodías y emociones en su particular rueca, prestos al unísono a acariciar almas y espíritus con su música o a golpear: a dar golpes de mano con cada uno de sus lanzamientos, áureos ya por definición. Kutxi, Alén, César, Piñas y Kolibrí, más grandes que la luz del sol.

J. Óscar Beorlegui

Mi primera vez: así descubrí a Leño

Leño fueron el primer grupo por el que pagué dinero por un disco (Leño en directo, 600 ‘calas’ de la época) y una entrada (400 pesetas), siendo la banda sonora de la transición entre mi infancia y mi alegre juventud. Impactando con la fuerza de un obús en la línea de flotación de dicho tiempo de cambio. De unos años en los que, tras la oscuridad de los años de mi niñez, el futuro se podía tocar, dando la sensación de que podía salir el sol: materializados esos pensamientos en que ya salía sin mis padres (aunque con horario de vuelta de obligatorio cumplimiento) o en que ya había comenzado a entrar en las salas de recreativos para jugar en los pinballs y escuchar en sus sinfonolas unas canciones, a duro el tema, que nada tenían que ver con las que había escuchado hasta entonces. En mi caso y en mi casa, villancicos de temporada en Navidades, jotas navarras a cualquier hora en la radio y las atemporales coplas de los Payasos de la tele. 

Así de deprimente fue el panorama más o menos hasta 1981, año en el que con 14 años descubrí  a los Leño escuchando Radio Paraíso, señera emisora pirata de la ciudad. 

Tras mucho batallar en casa, al poco tiempo de aquello logré algo de capital importancia, que compraran un radio cassette para poder grabar canciones de las que pinchaban en la Paraíso y poder escucharlas una y mil veces. ¿Cómo lo conseguí? Llevando a la unidad familiar a mirar escaparates de comercios donde los vendían durante los tediosos paseos dominicales, actividad que básicamente consistía en andar por las  calles a la búsqueda y captura de escaparates. Así fue como dimos con el de una tienda en el que había expuestos radio cassettes y ¡oh, bendición; qué propicia alineación de los astros!, cintas de jotas navarras. No me acuerdo muy bien, pero el caso es que le hice ver a mi padre que comprando aquel aparato y algunas de aquellas cintas podría escuchar sus jotas cuando quisiera, sin depender de que las pusieran o no en la radio. No dijo nada, lo cual ya era buena señal, pero mordió al anzuelo el cabeza de familia. Un buen día fue a la tienda y lo compró. 

Para cuando llegué a los Leño mis oídos ya habían sido desvirgados en materia de rock por bandas como AC/DC, Motörhead, Deep Purple o Barón Rojo, cuyo primer disco, Larga vida al rock and roll, ya había hecho un buenísimo trabajo previo. Por aquel entonces  cursaba 8º de EGB, y en clase había alumnos que, por sacarse unas perrillas para sus cosas, ofrecían la posibilidad de grabar discos, a 100 o 150 pesetas la unidad, en caso de que tuvieran que poner ellos la cinta. A mí, cosa de la incipiente rebeldía que ya venía pidiendo paso, toda vez que mi rollo ya debía ser el rock (pese a que aún no lo supiese), aquello me pareció una muy buena idea.  

Mi padre llegó un buen día a casa con el radio cassette y unas cintas de jotas que nunca llegó a poner. Sea por lo que fuere, se olvidó inmediatamente de ellas. Siguió prefiriendo poner la radio, escuchándose jotas solo cuando sonaban en el dial. Siendo yo consciente de ello, habiendo descubierto en clase (hay que ver todo lo que aprendí aquel año), que si ponías cello en la hendiduras de los cassettes originales era posible regrabarlos, se me encendió pronto la bombilla. Estaba claro el siguiente paso a dar. Cada grabación de aquellas me saldría a 100 pesetas.

Uno de los de mi embrionaria cuadrilla adolescente tenía un hermano mayor que, cuando íbamos a buscarle para salir, casi siempre estaba encerrado en su habitación escuchando música: The Rolling Stones, UFO, Ted Nugent y también a Leño, cuyo cantante, un tipo de provocativo y deslenguado verbo, daba al cantar la sensación de que te estuviera gritando a la oreja, como bien ya sabía. Una banda que desde que la escuché por vez primera en aquella emisora pirata (Cucarachas, El tren, Maneras de vivir…) hizo que algo se desatara en mi interior, marcando un antes y un después. Aquel disco de Leño, en directo, sonaba también en la pista de autos de choque de Yanguas y Miranda, lugar al que el hermano de nuestro amigo nos llevó una tarde y en cuyo ambiente nos integró. Aquel LP eran palabras mayores para mí, por lo que se me metió entre las cejas que debía comprarlo. Que aquel no me lo grabarían. Que quería tenerlo original. Así pues, tras ahorrar como pude la paga de un mes, me encaminé un día a una tienda de discos en cuyo escaparate siempre me detenía a mirarlo y lo compré. Nunca se me olvidará la sensación que sentí al llegar a casa, meter la cinta en el radio cassette, darle al Play y esperar a que comenzara a sonar Sí señor.

La pista de autos de choque pasó a ser el eje de nuestras recién estrenadas vidas. Había música, chicas y podíamos permanecer horas apalancados sin gastar. Al ritmo de AC/DC, Los Chichos, Los Chunguitos o los Leño, allí se daba cita lo mejor de cada casa, además de algunos despistados jovencitos y jovencitas a los que los primeros se las ingeniaban para sacarles fichas… Y lo que surgiera, llevándose a cabo en los cercanos fosos de Ciudadela ciertos ritos de iniciación: primeros tortazos dados por unos y recibidos por otros (propinados por malotes de la pista a asustadizos usuarios a modo de prueba a superar para poder entrar en una u otra banda), primeros porros, primeros picos de caballo, primeros besos (o lo que se terciara) los más afortunados con La noche de que te hablé, a lo lejos, sonando de fondo…

Aunque nadie parecía saber mucho de ella, la heroína, mientras tanto, ya corría a sus anchas por Pamplona, siendo el Casco Viejo el cauce principal (aunque no único) que acogía su caudal. Por entonces, lo único que había en la calle era chocolate y caballo. En ocasiones, si teníamos pelas, primero íbamos a lo viejo y tras hacernos con unos litros pillábamos medio talego de costo, mirando con cara de envidia a aquellos que, como el hermano de nuestro amigo y otros como él, iban a Capitanía a chutarse. Parecía que la heroína era lo más. En mi despiste adolescente incluso llegué a llevar un pin en el que se veía un caballo blanco alado saliendo volando de una jeringuilla. Pese a que el ambiente era el que era, pronto acerté a alejarme de aquellas amistades y la tontería no fue a más, siendo los Leño lo más positivo que saqué de aquellos años.

Muy queridos en Pamplona y en Navarra en general, Leño visitaron la comunidad foral un buen número de ocasiones, teniendo yo la inmensa suerte de asistir a dos citas memorables: las brindadas en un pabellón Anaitasuna a rebosar, octubre de 1982, y en la plaza de Toros, en agosto de 1983, junto con Miguel Ríos y una casi debutante Luz Casal en la gira denominada El rock de una noche de verano. Y qué queréis que os diga, que pese a ser los segundos del cartel, ellos se lo comieron todo. Ellos nos dieron gusto del bueno. 

Tras depararnos Leño la de cal con semejante concierto, a los pocos meses recibiríamos la de arena, con la noticia de su separación. Nadie se lo podía creer. Todavía recuerdo a El Drogas de Barricada no sé si entrevistando o intentando entrevistar  a Rosendo en Radio Paraíso… En fin, se acabó… Leño llegaron, vencieron y convencieron, y, por la puerta grande, lo hicieron dejando más que plantada para siempre una semilla que, tras haberse materializado ya para entonces en Barricada, unos cuantos años después volvería a germinar, y cómo, plasmada en los Marea. Pero esto ya será otro contar. 

J. Óscar Beorlegui

Kike Babas y Kutxi Romero. “No me beses en la boca”

Ya en todas las plataformas digitales el split-single en directo de Kike Babas y Kutxi Romero: “Virgen de la Caradura” / “No me beses en la boca”, segundo adelanto del nuevo disco de Kike Babas y La Desbandá: En directo ¡Akelarre!

Ya está en preventa el nuevo disco de Kike Babas y La Desbandá, En directo ¡Akelarre!. Que viene precedido por un segundo single (el primero fue junto a Capitán Cobarde), esta vez en compañía de su amigo y admirador Kutxi Romero (“Una vez más, canté junto a mi Babas “Virgen de la Caradura”. Porque mi Kike siempre fue el primero. Siempre. Fue el primer escritor al que admiraba de adolescente al que conocí en persona, el primer amigo que tuve en Madrid. Él es, y siempre será, lo primero. El primero”) con el que ataca el clásico de su repertorio “Virgen de la Caradura”. El split-single se completa con una sentido dúo en acústico donde acometen el tristísimo tema de Kutxi “No me beses en la boca”.

La salida del disco en directo de Kike Babas ¡Akelarre!, que de momento ya está en preventa en la tienda del Dromedario con un maxi-single de versiones junto a el poeta David González de regalo (promoción solo disponible en preventa), estará a disposición de todos el próximo día 22 de mayo. Un trabajo que recoge en caluroso live, tanto en CD audio como en vídeo con alguna canción extra, los más granado del repertorio de Kike (sus temas más históricos junto a La Desbandá, King Putreak, Huevos Canos o The Vientre) en compañía de un buen puñado de artistas amigos (a los citados Capitán Cobarde y Kutxi Romero, se unen Kike Turrón, Rubén Pozo, Lichis y músicos de sus bandas anteriores).

Split-single Virgen de la Caradura y No me beses en la boca en: SpotifyApple Music y Amazon Music

La gira “El azogue” de Marea, la segunda más taquillera de 2019

Sólo por detrás de Manuel Carrasco, y por delante de Alejandro Sanz, Metallica y Ed Sheeran entre otros, Marea con 249.818 espectadores en 2019, hace que El azogue sea la segunda gira más importante de 2019 en España.

Así lo han corroborado en su Anuario de la Música, la Asociación de Promotores Musicales (APM).

Para este cómputo de entradas se han tenido en cuanta 51 conciertos de la banda de Berriozar, de los 58 que han realizado en la gira, cuatro de ellos en Europa.

Este nuevo reconocimiento llega después del número 1 de ventas en España con el álbum El azogue, Disco de Oro recibido de manos de los mismos Extremoduro y de conciertos de hasta 30.000 personas como en Caja Mágica de Madrid.

Marea vuelve a sacar los colores a una industria mediocre y de apariencias, que concede premios entre sus amiguitos, y que no tiene en cuenta los méritos reales de los artistas que desde la más absoluta independencia llenan los corazones del público de forma absolutamente incontestable.

Presentación de El demente, presingle del quinto disco de Bocanada

Tras haber abierto más de veinte conciertos de la espectacular gira desarrollada en 2019 por Marea, camino de la publicación de su 5º disco de estudio, es un placer presentaros El demente, presingle del nuevo álbum de Bocanada. El tema ya está disponible para su audición en SpotifyApple Music y Amazon. Pronto tendremos más noticias.

Bocanada surgen en 2006 cuando cinco rodados músicos de Berriozar deciden formar una banda de rock and roll. Actualmente el grupo está integrado por Martín, a la voz; Juanito, a las guitarras; Rupi, al bajo, y Pepo, a la batería.

Hasta el momento con cuatro discos en el mercado, Caballos de rienda largaAgua y BarroEl sino de la herida y Libres.

Febrero de 2020 será testigo de la publicación de su esperado nuevo álbum, trabajo que volverá a hacer las delicias de sus incondicionales.

Bocanada en FacebookInstagram Twitter.

Marea, entre los candidatos en los nuevos premios Odeón

Marea, la emblemática formación de Berrriozar, figuran como candidatos en los nuevos premios Odeón, organizados por la entidad de gestión de derechos de propiedad intelectual AGEDI. Los galardones serán entregados en una gala que tendrá lugar el 20 de enero en el Teatro Real de Madrid. Los de Berriozar están nominados a mejor grupo y mejor álbum por El azogue. Además también están nominadas en diferentes categorías sus paisanas Amaia Romero y Natalia Lacunza. Ya están abiertas las votaciones en la Web oficial de los premios http://premiosodeon.com/, siendoel público quien elegirá a los finalmente premiados.

En esta, su primera edición, los nuevos premios Odeón buscan poner su foco en el impacto objetivo de los artistas y su obra, ahora que factores como las escuchas digitales permiten contabilizar sin posibilidad de error su popularidad.

Así pues, para determinar los ganadores en las diferentes categorías (Mejor Canción, Mejor álbum, Mejor Vídeo, Mejor Álbum de Flamenco y Mejor Directo) se tendrán en cuenta datos anuales objetivos extraídos de las listas de ventas, el  número de escuchas o visualizaciones y el de entradas vendidas. 

Marea protagonizó un catártico concierto en el Navarra Arena

Foto: Daniel Fernández

Épico. Catártico. He aquí algunos calificativos a todas luces necesarios para hablar del  concierto brindado por los Marea en el Navarra Arena, recinto que, en lo referido a asistencia, lució sus mejores galas para la ocasión para albergar la antepenúltima cita de la presente gira de presentación de El azogue, antes de las de Madrid (prevista para este sábado 21) y Bilbao, el sábado 28.

Foto: Daniel Fernández
Foto: Daniel Fernández

Al igual que sucediera en su anterior comparecencia en Pamplona, la velada se abrió con el buenísimo y cómplice hacer de El Desván, Vuelo 505 y Bocanada, cuyos cantantes tuvieron más tarde sus minutos de oro durante la actuación de los de Berriozar: Gabri, aportando colores con su voz a En tu agujero; Rubén, haciendo suya una noche más La luna me sabe a poco, y Martín, dándolo todo como solo él es capaz en Como lo trileros

Ante un pabellón que para las 23:00 era una caldera, los de Berriozar dieron el pistoletazo de salida con disparos irreversiblemente certeros como En las encías y El temblor, antes de continuar marcando músculo con imperecedero hists como Mil quilates (qué grande Kutxi emulando al gran Evaristo), Corazón de mimbre (composición veinteañera  que en esta gira  está viviendo una segunda juventud), Que se joda el viento o, atención, Lija y terciopelo, brindadas estas últimas con las colaboraciones de Juanito de Bocanada a las guitarras y Jerry de Cuatro Madres a la voz. Respecto al apartado de colaboraciones añadiremos que en una noche tan especial como esta, con Kutxi y sus bandoleros jugando en casa, la nómina fue amplísima y rica por demás, teniendo también sus momentos estelares artistas como los siguientes: Mariano Medina, de Ciclonautas, y Luter,  guitarras y voces en Muchas lanzas y Jindama respectivamente; Migortxo, de R.A.V.I.A., voz en Ocho mares (tocada tras un excelso solo de guitarra del maestro  Kolibrí); David Corroza, a las guitarras en La rueca; Natxo Otero, de Bandoleros y piratas, a la voz en Como el viento de poniente e Ibai Ganuza de Motxila 21 en Marea, áureo broche final.

Foto: Daniel Fernández
Foto: Daniel Fernández
Foto: Daniel Fernández

Hablando de momentos dorados, no podemos pasar por alto por su carácter histórico el clímax deparado por la presencia también  en las tablas de Fernando Calvo y Charly Domínguez de Los Suaves, quienes, más allá de guitarra y bajo en Dulce castigo y Preparados para el rock and roll,  aportaron  la imagen de la noche: la de siete personas felices compartiendo su felicidad con alrededor de diez mil almas más de la forma más natural y cómplice, difícil explicar de otro modo lo vivido… Este fin de semana, el sábado 21, la gira de Marea recalará en el Wizink de Madrid, representando esta fecha la penúltima oportunidad de ver al grupo en directo: ¡os esperamos!

Marea causa sensación en su primera salida a Europa protagonizando una gira inolvidable

Aterrizando todavía desde el prisma emocional, noviembre de 2019 ya luce con letras de oro en la historia de Marea como el mes en el que salieron de gira por primera vez a Europa. Los países visitados fueron Alemania, Bruselas, Inglaterra y Francia, y en sus capitales hollaron en loor de multitudes las salas elegidas para materializar semejante bautismo de fuego: Columbia Theater (Berlín);  La Madeleine, Bruselas; 02 Islington Academy, Londres, y Bataclan en París. 

Derrochando ilusión y una energía propia de una primera vez, el pistoletazo de salida  para los de Berriozar sonó el día 9 en la capital alemana, y lo hizo ante un recinto lleno hasta la bandera. En una sala en la que demostraron jugar en casa ante un enfervorizado público que, protagonista de un increíble ‘sold out’, lo dio todo, vaciándose totalmente y, a un tiempo, quedando rebosante de satisfacción.  Frente a unos asistentes que se cantaron la totalidad de las canciones, independientemente de que las mismas se hubiesen dado a conocer en un disco o en otro: lo mismo que sucedió la noche siguiente en Bélgica, donde Kutxi y sus huestes dieron un nuevo golpe de mano protagonizando otra épica actuación. Un concierto de tantos quilates… como excelsa duración, permaneciendo la banda mano a mano con los presentes durante casi tres horas sobre el escenario.

Tras tomarse unos días para digerir la experiencia, el miércoles 13 los Marea desembarcaron en Londres, la ciudad del rock and roll por excelencia, y lo hicieron dispuestos a demostrar por qué son la mejor banda de rock and roll de los últimos 175 años: algo de lo que hicieron gala sobradamente ya en la sala, protagonizando un segundo ‘sold out’ y un concierto del que quienes lo presenciaron nunca dejarán de hablar.

Como colofón de una gira, en líneas generales, para no olvidar, el domingo 17 la banda arribó finalmente a París, donde dio  lo mejor de sí en la emblemática sala Bataclan. En una sala que, más allá de ser identificada únicamente por los ataques por todos conocidos, a partir de ahora lo será también por el paso por ella de unos Marea que, como no podía ser de otra manera, aprovecharon la ocasión para honrar en el nombre del rock el recuerdo de cuantos dejaron allí sus vidas cuatro años atrás. 

Este sábado los Marea retoman la gira El azogue, estando previsto su paso por Barcelona el sábado 30 de noviembre, La cita será en el Palau Sant Jordi, con Luter a partir de las 20:45 como artista invitado: ¡os esperamos!

Comienzo de la gira europea de Marea con el muro de Berlín y Bataclan en el recuerdo

A una con el trígésimo aniversario de la caída del muro de Berlín, el sábado 9 arrancará en dicha ciudad la gira europea de Marea, sala Columbia Theater. El tour, que les llevará a Bruselas al día siguiente (domingo 10, sala La Madeleine) y a Londres el miércoles 13 (sala 02 Islington Academy), concluirá en la sala Bataclan de París el domingo 17.

Dicha semana será el aniversario de los atentados que sufrió la capital francesa en noviembre de 2015, destacando por su especial crudeza los ataques llevados a cabo en Bataclan contra los asistentes al concierto de Eagles of Death Metal. El balance de la tragedia fue de 89 muertos y decenas de heridos.

Marea honrará con este concierto el recuerdo de las víctimas de Bataclan, que al igual que para nosotros su única religión era el rock.

Siempre en nuestra memoria.

Marea arrasa en Sevilla y Granada ante un público de ‘10’

Tras triunfar sin objeciones en sus anteriores citas con Andalucía, la onda expansiva generada salpicó Sevilla y Granada, capitales pendientes de ser visitadas en esta gira, materializándose y explotando ante un público de ‘10’ que ambas noches fue el verdadero jugador número 12. Y es que, como viene siendo habitual, los de Berriozar volvieron a dar el do de pecho, brillando con autoridad propia y deslumbrando a las decenas de miles de personas que asistieron, plenamente entregadas y satisfechas.

Público en Sevilla. Foto Fernando Lezaun

En medio de un ambiente propio de las grandes ocasiones, Kutxi Romero y los suyos   dispararon en Sevilla toda su munición tirando a dar, haciendo diana en almas y corazones desde el principio. Demostrando tener sobrados argumentos con forma de canciones para ello: para dar y tomar. Y por si fuera poco, para compartirlos con artistas como Albertucho, “el verdadero embajador del rock andaluz” (tal y como lo presentó Kutxi), quien tuvo a bien cantar en Que se joda el viento, ante el deleite y disfrute de los suyos.

Público en Sevilla. Foto Fernando Lezaun

Ya en Granada al día siguiente, con los presentes más que preparados para las más de dos horas de rock & roll previstas, la banda volvió a meterse en el bolsillo a todos, poniendo al gentío a cantar de principio a final. Y no solo eso, sino con un volumen ensordecedor que llegó por momentos a tapar el del directo de la banda; sí, desde En las encías hasta Marea, llevándoles los presentes en volandas en temas a prueba de bombas como El temblorCorazón de mimbre, Jindama Manuela canta saetas, por citar solo algunos. 

Público en Granada. Foto Fernando Lezaun

Esta semana la gira de Marea pasa por Alicante, viernes 25, y Onda (Castellón), el sábado 26 donde ya se ha colgado el cartel de “Sold out”: ¡os esperamos!